Por Karen Gutiérrez, Noticias
Estados Unidos | 2 de febrero de 2026
Un nuevo estudio científico sugiere que los bebés de dos meses pueden procesar el mundo que los rodea de una manera mucho más compleja de lo que se había creído previamente.
La investigación, publicada esta semana en la revista Nature Neuroscience, revela que los bebés son capaces de distinguir entre diferentes categorías de objetos, como seres vivos y objetos inanimados, varias semanas antes de lo que indicaban estudios anteriores.
“Esto demuestra que los bebés interactúan con el mundo de una forma mucho más compleja de lo que solemos imaginar”, comentó la autora principal del estudio, quien explicó que a simple vista no parecería que un bebé tan pequeño posea tal capacidad de comprensión.
Cómo se llevó a cabo el estudio
El análisis se basó en datos recopilados de 130 bebés de dos meses, a quienes se les realizaron estudios de imagen cerebral mientras permanecían despiertos. Durante las pruebas, los bebés observaron imágenes de una docena de categorías comunes en su primer año de vida, como animales, árboles y objetos cotidianos.
Los investigadores encontraron que el cerebro de los bebés respondía de manera diferente dependiendo de si observaban objetos animados o inanimados, lo que facilitó la identificación de patrones claros de diferenciación.
Para lograrlo, el equipo utilizó resonancia magnética funcional (fMRI), una técnica que permite analizar la actividad cerebral con una precisión superior a los métodos previos utilizados en investigaciones.
Avances respecto a estudios anteriores
Durante años, gran parte de la investigación sobre la percepción infantil se basó en medir cuánto tiempo un bebé miraba un objeto, un método que puede resultar impreciso en edades tan tempranas.
Algunos estudios previos habían sugerido que bebés de entre 3 y 4 meses podían diferenciar categorías básicas. Sin embargo, este nuevo trabajo impugna esa noción, demostrando que esa capacidad ya está presente a los dos meses, lo que indica un desarrollo cognitivo más temprano y sofisticado.
“Lo que estamos mostrando es que esta habilidad para agrupar categorías ya existe desde los dos meses”, explicó la autora del estudio. “Es algo mucho más complejo de lo que se pensaba”.
Cambios a los nueve meses
Muchos de los bebés que participaron en el estudio regresaron para una segunda evaluación a los nueve meses. En este grupo, los investigadores notaron que el cerebro diferenciaba con mayor claridad entre seres vivos y objetos inanimados, sugiriendo una evolución progresiva de estas capacidades.
Los científicos señalaron que, en el futuro, este tipo de investigaciones podría ayudar a relacionar el desarrollo cerebral temprano con resultados cognitivos posteriores.
Un estudio poco convencional
Expertos externos resaltaron que el tamaño de la muestra y la edad de los participantes hacen que el estudio sea particularmente relevante, ya que realizar escaneos cerebrales en bebés tan pequeños representa múltiples desafíos.
Uno de los principales retos es mantener a los bebés despiertos, cómodos y sin moverse durante las pruebas. Para ello, los investigadores adaptaron el entorno del escáner para que los bebés estuvieran recostados de manera segura y relajada, con imágenes visuales diseñadas para captar su atención.
Implicaciones para la ciencia y la salud
Aunque los hallazgos no tienen aplicaciones clínicas inmediatas, los investigadores consideran que este tipo de estudios abre nuevas puertas para comprender el desarrollo cerebral desde las primeras etapas de la vida, con posibles implicaciones futuras en la detección temprana de trastornos del desarrollo.
El estudio refuerza la idea de que incluso en los primeros meses de vida, el cerebro humano está activamente organizando y comprendiendo su entorno.
Fuente original: Noticias Colorado
Por Karen Gutierrez
2 Feb, 2026





